En los libros parroquiales de Embid de Ariza, figura la Casa de la Vega como aneja de su parroquia, y hay partidas sacramentales desde el año 1716.
Memoria, desmemoria, sitios abandonados, desheredados y olvidados. Ruinas tristes y solitarias pinceladas de lo que fueron y perdieron en la inmensidad del tiempo y el olvido. Silencioso recuerdo a quienes los habitaron, memoria de aquellos que los hicieron posible.
jueves, 19 de julio de 2018
LA CASA DE LA VEGA
En los libros parroquiales de Embid de Ariza, figura la Casa de la Vega como aneja de su parroquia, y hay partidas sacramentales desde el año 1716.
2 comentarios:
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Por otra parte, tengo intención de conservar los lugares que visito en el mejor estado posible y durante el mayor tiempo posible, por ello no doy localizaciones, a parte de los sitios muy conocidos, y por ello muy vandalizados, cuya ubicación ya cito en los textos.
No saqueo, no robo, por supuesto respeto las cerraduras que están cerradas, no rompo cosas, paso por el sitio dejándolo intacto, solo hago fotografías y disfruto mucho de lo que me rodea.































Yo hago lo mismo y viajo por Zaragoza, Huesca, La Rioja, Navarra, Pais Vasco, Soria, etc.
ResponderEliminarPuedes ver mis fotos en
www.instagram.com/carlos_gonhi_fotografo/
Si quieres intercambiar algún lugar escondido yo estaría encantado
Me alegro de ver tus excelentes fotos, un saludo
Pues mi madre me contaba que en los años 40 pasaba temporadas de invierno en esa casa. Eran amigos del mayordomo y para ella era un respiro bajar de un pueblo de Castilla alli, donde la comida abundaba. Tambien veia jugar a las niñas de la casa de los señores, y hasta a veces comatian juegos y juguetes, cosa que para ella era extraordinario. Me contaba que solo ver los graneros llenos de nueces, melones y manzanas, le hacia imaginar una extarordinarioa fantasia. La mujer y las hijas del mayordomo, que ahora no recuerdo el nombre, tambien trabajaban en la casa. Era una gente extraordinaria. Yo recuerdo visitarles en la casa de Zaragoza cuando dejaron -La Casa de la Vega- . Rosario y Pilar se llamaban.
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